En un largo tour

En un largo tour

Por Víctor Hugo Moreno Marzo 1, 2018

Fueron cuatro días de retiro, una especie de claustro voluntario que vivieron a fines de marzo 100 jóvenes militantes comunistas —los más novatos de 14 años— en la retirada localidad de Colliguay, comuna de Quilpué. Los comunistas lo llaman campamento de formación. Es en esa instancia, que se realizó a fines de enero, en la que los aspirantes a llevar consigo la bandera de la hoz y el martillo deben interiorizarse de la cultura y el significado de ser comunista. Es la iniciación para un largo camino de reflexión sobre la razón y sentido que tiene la militancia. Ser comunista/marxista no es para cualquiera. Hay que ganarse un puesto.

Las jornadas de trabajo se dividen en dos áreas: prácticas y teóricas. En las primeras se desarrollan diversas actividades que van desde la actividad física —pues una parte importante para ser comunista es la promoción de la vida sana— hasta talleres acerca de cómo realizar propaganda política. En tanto, lo teórico se centra en el debate sobre la obra de Marx, Engels y otros autores. Pero en esta oportunidad también hubo espacio para el análisis de la contingencia interna con la visita de la ministra secretaria general de gobierno, Paula Narváez (PS), quien expuso lo que significa en la práctica ser gobierno, relatándoles a los jóvenes comunistas los avances en derechos sociales que se habrían alcanzado durante el mandato de Michelle Bachelet. Narváez estuvo toda la mañana del sábado 27 de enero compartiendo y respondiendo las inquisitivas preguntas de los presentes. Una de las razones de su presencia era explicarles a las nuevas generaciones por qué el Partido Comunista formó parte de la Nueva Mayoría y del gobierno.

 

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Poco después de recuperada la democracia —en 1996— fue la primera vez que el Partido Comunista, en ese entonces liderado por Gladys Marín, planteó formalmente a la Concertación la idea de formar una alianza democrática más amplia que los incluyera, pero que avanzara hacia transformaciones más profundas. Sin embargo, el portazo vino de inmediato, y sin matices desde las filas de la Democracia Cristiana, como recuerda Juan Andrés Lagos.

“La Concertación sabía que sin nosotros no podía volver al gobierno. Eso nos dio la posibilidad de poner sobre la mesa las demandas históricas del PC” (Daniel Jadue, Alcalde de Recoleta)

—El año 96, luego de una ardua reflexión, el PC hizo un pronunciamiento político y una propuesta que después se abrió camino. Allí se propuso un acuerdo nacional por cambios democráticos en temas como el sistema electoral, reforma laboral, verdad y justicia, entre otros, sobre la base de generar una convergencia que tuviera expresión electoral y que permitiera superar el riesgo de una derechización del país en el traslado del poder desde la dictadura hacia la democracia, que estaba generando una lógica de crecimiento electoral a la derecha. Nuestro planteamiento era mover el eje y evitar algo que ocurrió después: que la derecha llegara al poder. En ese momento, todos los partidos de la Concertación, salvo la DC, estuvieron de acuerdo. Fueron descarnadamente claros en decir que no iban a dar este paso, porque eso significaría romper los acuerdos políticos con la derecha— explica el ex secretario general del PC.

Tuvieron que pasar varios años y algunos hitos para que finalmente esa idea de gran alianza progresista tomara forma en 2013 bajo al amparo de la figura de Bachelet y con la derecha ya asentada en el poder. Ante ese nuevo contexto político y social, no quedó otro camino que fundar un conglomerado único en el mundo que reuniera en una misma casa común a democratacristianos con comunistas, y ya no sólo para firmar pactos electorales por omisión como había sido hasta ese entonces, sino derechamente para formar gobierno. El experimento era en serio y tenía un objetivo claro: recuperar el poder. Nacía así la Nueva Mayoría.

—Es importante para Chile que dos partidos que doctrinariamente se han enfrentado duramente (DC/PC) hayan entrado a una misma coalición, con un mismo programa de gobierno y con una misma presidenta. Y eso se explica porque desde los dos partidos se llegó a la conclusión de que para generar una gobernabilidad transformadora, ambos eran necesarios— dice Lagos en torno a la relevancia del proceso que permitió la creación de la Nueva Mayoría.

Quien también analiza el ingreso del PC en la coalición es el actual alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien destaca la impronta que logró introducir su partido en el proceso de transformaciones sociales.

—La Concertación sabía que sin nosotros no podía volver al gobierno. Eso nos dio la posibilidad de poner sobre la mesa las demandas históricas del PC. Si me preguntan, ¿la Nueva Mayoría es la Concertación más el PC? digo no, porque la voluntad política de cambios nunca estuvo en la Concertación. La diferencia fuimos nosotros junto a la Izquierda Ciudadana y el MAS—.

Jadue apunta, además, que desde un primer minuto se tuvo claro que la lucha dentro de la Nueva Mayoría iba a estar dada por la pugna entre los sectores conservadores o restauradores del proceso concertacionista y los transformadores aburridos de la inercia y el freno hacia los cambios profundos que, dice, pedía la sociedad.

—Nosotros planteamos un objetivo claro, sabiendo que iban a estar en disputa los sectores más conservadores con lo más reformistas, sabíamos que era indispensable dar este paso táctico para profundizar en materias que se estaban postergando por demasiado tiempo, como acabar con el binominal y avanzar en una reforma educacional y tributaria. A pesar de la derrota electoral, los objetivos del PC se cumplieron durante el paso por el gobierno. Lo que se ha hecho, por ejemplo, en lo referente a la cobertura en jardines infantiles con la calidad a escala mundial, no tiene parangón en la historia de Chile—explica Jadue.

Pese a los positivos balances, el paso del PC por el gobierno no estuvo ajeno a dificultades, tensiones y malos ratos. El partido se sintió plenamente cómodo en el llamado primer tiempo de Bachelet, con Rodrigo Peñailillo y Alberto Arenas como protagonistas; sin embargo, el golpe de timón que dio la mandataria con el arribo de Jorge Burgos y Rodrigo Valdés los complicó, porque veían como los viejos fantasmas de la Concertación trepaban nuevamente hacia el concepto del realismo, aunque al final se le agregara “sin renuncia”. Fue el momento de mayores dudas en torno a la determinación adoptada de ser gobierno, pues el alma conservadora se tomaba el mando. Las reformas corrían peligro, al menos en su plan original. Y eso pasó con la reforma tributaria que no los dejó conformes, menos ante las resoluciones que se tomaron en la llamada “cocina” del Senado, en la cual los comunistas no tuvieron voz ni voto. Eso fue un golpe. Pero desde la mirada pragmática de su doctrina y férrea disciplina siguieron adelante y buscaron instalar sus propios matices para el logro de las reformas.

 

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Durante el período estival las filas del PC han estado revueltas. En enero elaboraron un documento de 30 páginas que analiza su participación en el gobierno en estos cuatro años. Un proceso de reflexión que resume lo debatido en el comité central realizado ese mes. Pero también, han profundizado críticas hacia el actuar de sus socios de la Nueva Mayoría y del mismo gobierno, tanto en materia internacional como en el desenlace de la llamada operación Huracán. En el PC —a poco terminar la vida activa del conglomerado — ya actúan con mayor libertad. Por ello, han arremetido en contra del canciller Heraldo Muñoz, acusando al gobierno de defender una inminente injerencia de Estados Unidos en Venezuela. Así también reciben en su sede a la machi Francisca Linconao para que hable ante la prensa en Santiago sobre el montaje, del que dice haber sido víctima para inculparla en el asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay. A una semana del fin, el PC incomoda.

El PC se sintió plenamente cómodo en el llamado primer tiempo de Bachelet, con Peñailillo y Arenas como protagonistas, pero la llegada Burgos y Valdés fue un duro golpe.

Pese a esa actitud algo más confrontacional con sus socios, en el partido miran el futuro con un único camino posible: la convergencia entre los actores de la centroizquierda, sin exclusiones, pero en la ruta de la defensa y profundización de los procesos de cambios iniciados durante el gobierno de Bachelet. Por ello, a la casona de Vicuña Mackenna durante estas últimas semanas han llegado los dirigentes del Frente Amplio para aunar posturas en esa búsqueda de la convergencia. Y, según explica Juan Andrés Lagos, tan mal no les ha ido:

—Estamos en bilaterales con las distintas fuerzas del Frente Amplio y en general no tenemos una posición absolutamente concordante, pero hay sentido de que puede comenzar a desarrollarse en distintos niveles. Hay un espacio. Porque si todas estas fuerzas van fragmentadas, incluida la DC y nosotros, en las elecciones de gobernadores regionales la derecha puede ganar en todas. Estamos buscando ese entendimiento, y no nos ha ido mal—comenta.

El PC aprovecha el letargo de sus socios del PPD, PS, PR, DC para comenzar a liderar un nuevo proceso sin nombre, pero que apunte hacia esa convergencia de la izquierda.

Pero hay otros temas que les preocupan, sobre todo a las Juventudes Comunistas (JJ. CC), y es la recuperación de la identidad comunista en el movimiento de masas. Dentro de las JJ. CC. hay conciencia de que es un tema importante para el devenir del partido y de la izquierda, sobre todo pensando en recuperar el liderazgo que por mucho tiempo tuvo el partido, tanto en el movimiento obrero como en el estudiantil. El presidente de la “J”, Camilo Sánchez, lo explica:

—El debate será sobre cómo podemos aportar a que las organizaciones de masas tengan poder por sí mismas, y tenemos que colaborar en ello como Juventudes Comunistas. En los últimos años hemos tenido un movimiento estudiantil que no se sintió protagonista en un momento en que las reformas que se discutían eran sus propias demandas. Necesitamos un movimiento estudiantil que se sienta más protagonista. Las conducciones del movimiento estudiantil no pusieron en primera línea la convergencia con los movimientos sociales.

Este fin de semana la JJ. CC. realizará un pleno de su comité central, en el cual abordarán las líneas de acción que deben seguir en torno a la relación con los movimientos sociales y cómo recuperar, entre otras cosas, la creatividad en la exposición de sus demandas. Además, analizarán la importancia de la convergencia con miras a los próximos procesos de elecciones, pues, según enfatiza Sánchez, a ese proceso no se puede llegar dispersos.

 

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Marcos Barraza fue el primer ministro comunista en llegar a La Moneda desde la Unidad Popular. Su arribo a Palacio, en 2015, a la cartera de Desarrollo Social, fue un gesto concreto de Bachelet a los comunistas. Fue el ministro que lideró la consulta indígena para el proceso constituyente, y también quien alertó desde un primer minuto que la operación Huracán no era más que una operación mediática. Incomodó, pero siempre contó con la venía de la presidenta, casi sin matices.

Barraza destaca los avances que consiguió en su gestión, destacando la creación de la Subsecretaria de la Niñez y la Ley de Inclusión laboral.

—Mi partido contribuyó sin dobleces a sacar una agenda que le cambió la cara al país, apoyando la conducción de la presidenta Bachelet. Las reformas que les cambian la vida a las personas no serían posibles sin la voluntad política de ella.

Respecto a la tesis —que el mismo PC detalla en el documento emanado del comité central de enero— sobre el revés que significó el concepto de realismo y la moderación de la agenda, Barraza afirma que pese a ese momento de dudas, al final el proceso reformista siguió adelante.

—Como ministro siento que pudimos mantener las lógicas iniciales en la gran mayoría de los temas y que, pese a los desajustes que se produjeron en algunos momentos, las metas y logros salieron a flote. Haber podido crear el Registro Social de Hogares; implementar la nueva metodología multidimensional en la Casen y actualizar los parámetros de consumo para la medición de pobreza por ingresos; articular una agenda legislativa de corte social y  transformadora, en medio de un vendaval de críticas por las reformas estructurales del gobierno significó trabajo riguroso y exigente, así como capacidad de diálogo con las fuerzas políticas. No dudamos ni un minuto en que había que seguir adelante cualquiera fuera el escenario, que en política siempre es cambiante— enfatiza.

Con todo, y pese a las diferencias, los comunistas están optimistas después de su paso por el gobierno de la Nueva Mayoría y ,más aún, ahora intentan liderar un nuevo proceso de unidad apenas el 11 de marzo se ponga fin al contrato firmado en 2013 con Bachelet como testigo principal. Para los comunistas, sin unidad la izquierda nuevamente será vencida.

(Fuente:  http://www.quepasa.cl/articulo/politica/2018/03/en-un-largo-tour-2.shtml/?utm_source=ExactTarget&utm_medium=Email&utm_campaign=943507_3/2/2018_Qu%C3%A9%20Pasa  y selección de Sontag)

 

 

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La apuesta del PC por articular al progresismo

Autor: Isabel Caro y Catalina Aninat

Tras la derrota de la Nueva Mayoría, la colectividad inició acercamientos con fuerzas como el Partido Progresista, incluyendo una reservada reunión en la casa de Enríquez-Ominami, y el Frente Amplio. La opción de arribar a un estatuto programático común es una de las alternativas.

La apuesta del PC por articular al progresismo

La diputada Karol Cariola saludando a los diputados electos del Frente Amplio, en el Congreso.

A una reservada cena en la casa del ex abanderado presidencial Marco Enríquez-Ominami llegó parte de la comisión política del Partido Comunista el miércoles 20 de diciembre.

El encuentro se produjo a pocos días de dos hechos relevantes que gatillaron la búsqueda de un nuevo camino al interior de la centroizquierda: la dura derrota del candidato oficialista, Alejandro Guillier, frente al opositor Sebastián Piñera y la decisión de la comisión política del PC de hacer todos los esfuerzos posibles para generar espacios de convergencia entre las fuerzas progresistas.

El lunes 18, los dirigentes de esta última colectividad se reunieron en la sede del partido para hacer un primer balance de la derrota que los relegará a partir de marzo a las filas de la oposición. En ese contexto, evaluaron como una necesidad -en medio de la nueva correlación de fuerzas en el Congreso- establecer relaciones institucionales estables con otros referentes políticos de izquierda.

La idea, cuentan dirigentes comunistas, es conformar una oposición sólida y capaz de construir, en el mediano plazo, una alternativa real para evitar que el proyecto de la derecha se perpetúe en La Moneda.

Es en ese contexto que dirigentes comunistas como Juan Andrés Lagos, Lautaro Carmona, Ricardo Solé, Javiera Olivares y Karol Cariola, entre otros, han tenido acercamientos, además del PRO de Enríquez-Ominami, con partidos y movimientos del Frente Amplio.

“Tomamos la determinación de generar un proceso de intercambio con las distintas fuerzas y expresiones que constituyen el Frente Amplio en el contexto de una convicción: nosotros creemos que por el resultado electoral y la proyección de futuro se hace del todo necesario hacer los esfuerzos para generar confluencias, generar acuerdos, generar consensos con todas las expresiones progresistas del país”, explica Lagos, miembro de la comisión política del PC.

En el marco de esas conversaciones, afirma el dirigente comunista, ha surgido la idea de conformar un estatuto programático que ponga énfasis en las principales demandas sociales, con el fin de articular, en torno a esos acuerdos, a la futura oposición y, eventualmente, una futura alternativa de gobierno.

“Creemos que es factible avanzar hacia un estatuto programático en el mediano plazo, donde estén las grandes cuestiones que se requieren para la profundización y la consolidación de la democracia chilena, de los derechos y la justicia social”, explica.

En el PC aseguran que una de las principales autocríticas que se han recogido en estos días tras la derrota en la carrera presidencial tiene que ver, precisamente, con el debilitamiento de la colectividad en algunos sectores del mundo social durante los últimos años en que fueron parte del gobierno de Michelle Bachelet. Así, dicen que se hace necesario volcarse nuevamente hacia ese espacio.

En ese contexto, se ha instalado la duda respecto de cuál es la política de alianzas que debe seguir el partido en los próximos años: si mantenerse junto al eje PS-PPD o mirar hacia fuerzas emergentes, como el Frente Amplio. En definitiva, será el próximo 13 y 14 de enero, en el pleno del comité central de la colectividad, cuando se dé una discusión de fondo sobre este punto. Debate que -en todo caso- ha comenzado a cruzar a todos los partidos oficialistas.

El debate en el FA

A la Fiesta de los Abrazos, tradición con la que el Partido Comunista celebra el inicio de cada año y que tendrá lugar el próximo 6 y 7 de enero, llegará el líder del Partido Humanista, Octavio González.

El gesto se da luego de que el dirigente sostuviera al menos dos reuniones con miembros del Partido Comunista. “Valoramos los acercamientos con el PC”, dice González. Y agrega: “Estimamos que esos diálogos son importantes, no sólo por el tema legislativo, sino que porque hay una mirada país común que compartimos con el PC. Pero esto no puede ser de una forma forzada, debe ser un proceso natural”.

La ofensiva de los comunistas no ha dejado a nadie indiferente al interior del Frente Amplio, ya que en ese bloque no hay consenso sobre cuál es la relación que quieren mantener con la colectividad liderada por el diputado Guillermo Teillier. Esto, sumado a que el nuevo conglomerado ha buscado posicionarse como un referente crítico de las coaliciones tradicionales y, en particular, de la Nueva Mayoría.

Así, a diferencia de la postura del PH y otros movimientos como Izquierda Libertaria, que se han mostrado abiertos a establecer relaciones con los comunistas de cara al gobierno de Piñera, en Revolución Democrática -vinculado a Giorgio Jackson- y el Movimiento Autonomista -vinculado a Gabriel Boric- han sido más cautos. De hecho, ambas colectividades declinaron sostener encuentros con dirigentes del PC esta semana.

El diputado Boric ya había hecho ver su postura al respecto el fin de semana pasado. “El PC tiene patrón histórico interesante. Cuando son oposición, son durísimos, pero cuando son gobierno, son moderados. Diálogo que debe ser político, sin indiferenciación de proyectos. El Frente Amplio no es balón de oxígeno para la Nueva Mayoría”, escribió el parlamentario en su cuenta de Twitter.

Pese a los encuentros, en el Frente Amplio aclaran que son conversaciones preliminares y que están a la espera de resolver cómo llevar estas relaciones en las instancias orgánicas de cada colectividad e, incluso, a nivel de la mesa nacional. Además, desde el bloque descartan que con esto el PC esté buscando ser un puente entre el Frente Amplio y el resto de la Nueva Mayoría.

Sin embargo, en privado comentan que los esfuerzos del Partido Comunista por generar convergencias programáticas con el Frente Amplio podrían facilitar que naturalmente se genere una alianza política más concreta en el futuro.

(Fuente: http://www.latercera.com/noticia/la-apuesta-del-pc-articular-al-progresismo/ y selección de Sontag )

UN SALUDO DE NAVIDAD

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Querida familia, queridas amigas y amigos… estamos cerca de la navidad, y como alguien dijo, la navidad no significa nada si no se valora su contenido, más allá del nacimiento de Jesucristo, el hombre judío que creó una doctrina de paz y amor al prójimo. Es posible que para algunas personas eso no signifique mucho pero para otros es todo su mundo, su forma de vida, su pensamiento, sus sentimientos..Yo pienso que dentro de la cristiandad la madre Teresa de Calcutta es un ejemplo de esa doctrina en el principio teologal de la caridad, la fe y la esperanza.. Ella decía que Es navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano; Es navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro; Es navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad;
Es navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual; Es navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad y Es navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás. Y yo creo que el renacimiento que habla la madre Teresa de Calcutta, está en el pensamiento vivo de Jesucristo, un hombre que murió crucificado y cuya doctrina permanece y sobrevive hasta el día de hoy tanto para cristianos como no cristianos. Quiero desearles en esta Navidad mis mejores deseos de amor, paz y tranquilidad espiritual. Que la verdad de nuestros actos sea encontrada dentro de nosotros y permanezca allí en nuestra conciencia en un acto de profunda honestidad espiritual, un reconocimiento personal que no necesita salir al exterior, basta con reconocer nuestros errores y no repetirlos.. Feliz Navidad!!

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Dear family, dear friends … we are close to Christmas, and as someone said, Christmas does not mean anything if its content is not valued, beyond the birth of Jesus Christ, the Jewish man who created a doctrine of peace and love of neighbor. It is possible that for some people that does not mean much but for others it is all their world, their way of life, their thoughts, their feelings … I think that within Christianity Mother Teresa of Calcutta is an example of that doctrine in the theological principle of charity, faith and hope .. She said that it is Christmas every time you smile at a brother and you hold out your hand; It is Christmas whenever you are silent to listen to the other; It is Christmas whenever you do not accept those principles that banish the oppressed on the margins of society;
It is Christmas every time you wait with those who despair in physical and spiritual poverty; It is Christmas every time you humbly recognize your limits and your weakness and it is Christmas whenever you allow the Lord to be reborn to give it to others. And I believe that the rebirth that Mother Teresa of Calcutta speaks of, is in the living thought of Jesus Christ, a man who died crucified and whose doctrine remains and survives to this day for Christians as well as non-Christians. I want to wish you this Christmas my best wishes of love, peace and spiritual tranquility. May the truth of our actions be found within us and remain there in our conscience in an act of profound spiritual honesty, a personal recognition that does not need to go outside, it is enough to recognize our mistakes and not repeat them. Merry Christmas !!

Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

Coincidiendo con el 100.º aniversario de la Revolución bolchevique, se publica en Argentina el libro ‘El amor y la mujer nueva’, con textos de esta revolucionaria integrada en el primer Gobierno comunista.

Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

Alexandra Kolontái, la primera mujer que formó parte de un Gobierno.
Sputnik

El próximo 7 de noviembre se cumple un siglo de la Revolución de Octubre que llevó a los bolcheviques al poder en Rusia. Se trataba de la primera revolución socialista triunfante de la historia y que marcó a fuego todo el siglo XX.

Aunque sus líderes más conocidos fueron Lenin, Trotsky y Stalin, hubo una mujer que sobresalió en un mundo hegemonizado por los hombres: Alexandra Kolontái, la primera mujer que formó parte de un Gobierno en la historia, al frente del Comisariado del Pueblo [Ministerio] para el Bienestar Social.

Que el feminismo hable

Para recuperar la historia de su vida y las claves de su pensamiento, Ediciones Mala Junta y la Editorial Cienflores han publicado en Argentina ‘El amor y la mujer nueva‘, una compilación de textos de Kolontái, que incluye, además, su autobiografía y un prólogo de la socióloga e historiadora Dora Barrancos. “Antes de la edición de este libro estaba el viejo sueño de comenzar a editar publicaciones propias con el sello Mala Junta, la colectiva feminista a la que pertenezco”, explica a RT María Paula García, que ha editado la obra junto con Diana Broggi.

“El sueño se fue transformando en una combinación de necesidad y urgencia: la cuarta ola feminista que atravesamos y de la que nuestro país es vanguardia reconocida requiere de reflexión, debate y conocimiento histórico”, añade. García sostiene que, en este contexto, el objetivo pasa por que “los diversos feminismos” comiencen a “hablar en primera persona, a través de la voz, la vida y los debates planteados por sus protagonistas”.

La idea de comenzar con una publicación sobre Kolontái surgió del encuentro con Maximiliano Thibaut, de la Editorial Cienflores, teniendo en cuenta que se trata de una dirigente política “conocida entre la militancia de izquierda y popular”, pero “no tanto entre el público en general”. No obstante, incluso entre quienes más la conocen “se ha indagado poco en lo que nosotras consideramos su aporte fundamental: la temática del amor y de la mujer nueva, que es, finalmente, el título que elegimos”, explica la editora.

El camino a la revolución

Alexandra Kolontái nació en San Petersburgo en 1872 en el marco de una familia aristocrática. Como era costumbre en aquella época, no fue enviada a la escuela, sino que recibió educación particular en su hogar. Paradójicamente, la instrucción de la joven quedó en manos de Marie Strajova, “una educadora ligada a los círculos revolucionarios rusos”, recuerda García.

A partir de entonces comenzó un camino de rebeldía que la llevó a casarse con su primo —del que adoptó su apellido—, tener un hijo y separarse poco después porque su marido se oponía a que estudiara y viajara. Sin embargo, “como ella misma relata, el hecho que cambió su vida fue la visita a la enorme y famosa fábrica textil Krengolm“, remarca la editora. La propia Kolontái escribió: “Yo no podía llevar una vida feliz y pacífica mientras la población obrera se hallaba tan terriblemente esclavizada. Simplemente, debía unirme a este movimiento”.

Tras estudiar economía política en Zúrich, Suiza, regresó a Rusia, donde se unió al recientemente fundado Partido Obrero Socialdemócrata. En ese momento comenzó su actividad como escritora y propagandista, participando en la revolución fallida de 1905. Cuando el partido se dividió, ella se puso del lado de los mencheviques.

Embajador mexicano ante la URSS entrega la orden “Aguila Azteca” a la que Kolontái fue galardonada en 1944. / Sputnik

Kolontái vivió exiliada en distintos países, entre ellos Alemania, donde se sumó al Partido Socialdemócrata local y militó junto a dirigentes como Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo, Karl Kautsky y Clara Zetkin. “Esta última fue una gran influencia respecto de la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras”, subraya García.

Finalmente, cuando estalló la Primera Guerra Mundial —que abrió un cisma en el campo socialista entre quienes apoyaban el conflicto bélico y quienes lo rechazaban— Kolontái se ubicó del lado de la oposición, “al igual que Lenin“. A partir de aquel momento, “comienza un gran intercambio epistolar“, regresando a Rusia tras la caída del zar Nicolás II, en febrero de 1917, ya militando en el partido bolchevique.

Primera mujer de gobierno

Tras la toma del poder por los bolcheviques, Alexandra Kolontái fue nombrada al frente del Comisariado del Pueblo para el Bienestar Social. “Era la única mujer del gabinete y la primera mujer en la historia reconocida como miembro de un Gobierno”, constata en su autobiografía.

“El pensamiento y acción de Alexandra Kollontay se enmarca en una amplia historia de pensadoras socialistas que, desde finales del siglo XIX debatieron el papel de la mujer y la familia, tratando de vertebrar marxismo y feminismo”

María Paula García, editora de 'El amor y la mujer nueva'   María Paula García, editora de ‘El amor y la mujer nueva’

“Mi primer acto como Comisaria del Pueblo consistió en compensar a un campesino al que le habían requisado el caballo. El hombre había oído decir que los bolcheviques estaban a favor de los obreros y los campesinos”, escribió Kolontái. Ese campesino “fue al Instituto Smolni a ver a Lenin para que le asignara la compensación. Lenin lo atendió y lo envió a verme a mí con la orden anotada en una hoja de cuaderno mal arrancada”, añadió. Para María Paula García, esa anécdota “ilustra lo maravilloso de una revolución desde las cosas aparentemente más pequeñas”.

Como comisaria del pueblo, Kolontái llevó adelante “un ambicioso plan de trabajo”, que incluía un importante programa de asistencia “para mutilados de guerra —en consecuencia, para cientos de miles de soldados y funcionarios lisiados—, el sistema de pensiones en general, las casas cuna, los asilos para ancianos, los orfanatos, los hospitales para necesitados, los talleres que fabricaban aparatos ortopédicos”, entre otras cuestiones acuciantes.

Marxismo y feminismo

Más allá de las políticas públicas concretas, Kolontái jugó un papel fundamental en la lucha por el reconocimiento de las mujeres en la política, la economía y la vida social en su conjunto. La editora de ‘El amor y la mujer nueva’ asegura que, “si bien ninguna medida puede entenderse sin su peso político e institucional, tampoco puede explicarse tomando a Alexandra Kolontái como figura aislada”. En ese sentido, “su pensamiento y acción se enmarcan en una amplia historia de pensadoras socialistas que desde finales del siglo XIX debatieron el papel de la mujer y de la familia, tratando de vertebrar marxismo y feminismo”.

Si bien el voto femenino fue instaurado durante el Gobierno Provisional entre febrero y octubre de 1917 —un año antes que Gran Bretaña y dos antes que EE.UU.—, la dirigente revolucionaria impulsó políticas que fueron mucho más allá.

Alexandra Kolontái / Sputnik

No en vano, pocos meses después “presentó un modelo de divorcio basado en el mutuo acuerdo de las partes, simplemente yendo a registrarlo oficialmente”. También eliminó el matrimonio religioso, simplificó los trámites para casarse y “ya en 1918 se suprimió la patria potestad del esposo sobre la mujer, no pudiendo ya imponerle su apellido, su nacionalidad, ni el domicilio”.

García destaca que “otra medida revolucionaria fue el decreto de patria potestad compartida (que en Argentina se obtuvo en la década de 1980] y, sin duda, la más avanzada fue el derecho al aborto en 1920″.

Sin mujeres no hay revolución

María Paula García sostiene que la dirigente bolchevique “no solo innovó al interior del marxismo”, sino que también “se adelantó a los debates del feminismo radical de los años 60”. Como marxista “estaba convencida de que ningún cambio profundo sería posible sin transformaciones materiales estructurales”. Sin embargo, consideraba el desafío “mucho más complejo y rico”, incorporando “elementos y problemáticas nuevas que, tanto el marxismo tradicional como los bolcheviques, no tuvieron en cuenta o, como mínimo, subestimaron”.

“Kollontay planteó la necesidad de una mujer nueva que, además de ser independiente económicamente, debía serlo también psicológica y sentimentalmente”

María Paula García, editora de 'El amor y la mujer nueva'María Paula García, editora de ‘El amor y la mujer nueva’

Desde su perspectiva, “la abolición de la propiedad privada, la socialización de los cuidados y de las tareas domésticas, y la incorporación al mercado laboral eran condiciones necesarias, pero no suficientes”. Para liberar realmente a las mujeres, la revolución también debía ser “psicológica” y afectar a “las relaciones entre los sexos”, “las costumbres” y “la vida cotidiana”. Ante la resistencia que provocaban sus planteamientos “entre sus propios compañeros”, advirtió que “prorrogar estas cuestiones en nombre de lo urgente no haría más que, en definitiva, prorrogar la revolución”.

En ese aspecto, García recuerda que las ideas de Kolontái se apoyan en dos puntos fundamentales. En primer lugar, que “para construir un mundo mejor” desde el marxismo, además de cambiar la economía, “tenía que surgir el hombre nuevo”. Ahí se inscribe “la necesidad de una mujer nueva que, además de ser independiente económicamente, también lo sea psicológica y sentimentalmente”.

En segundo lugar, replanteó la idea del amor, estableciendo que es “un factor psicológico y social”, contrariamente a la burguesía, que siempre lo consideró “un asunto privado y permeado por la idea de la propiedad” y, por lo tanto, “al servicio de sus intereses de clase”.

Kolontái desde América Latina

¿Por qué es importante recuperar la figura de la revolucionaria rusa en el centenario del proceso político que la dio a conocer? En primer lugar, García apunta que “conocer, debatir y profundizar sobre la Revolución rusa y sus protagonistas debería ser tarea ineludible para todas y todos los que pretendemos cambiar el mundo”.

Nadezhda Krúpskaya en una reunión de obreras estajanovistas.

https://actualidad.rt.com/actualidad/253896-mujeres-influir-revolucion-bolchevique

Ese “atrasado” país de Europa fue el “primer ensayo de cambio social y de construcción de una nueva sociedad sobre bases comunistas por parte de las clases oprimidas y explotadas”, subraya. En ese marco cobra importancia “el rescate de la figura de Alexandra Kolontái”, porque —recalca— “fue una pionera en la acción concreta y el pensamiento de cómo se transforma una sociedad integralmente”. Su postura incide en subrayar que “con las cuestiones materiales no alcanza”, por lo que es necesario “transformar profundamente la psicología de un pueblo“, para lo que “el amor y las relaciones entre los géneros es fundante”.

“En un continente atravesado históricamente por revueltas, rebeliones y revoluciones contra la dominación colonial e imperialista, rico en organizaciones y movimientos sociales, los aportes de Kolontái son muy valiosos“, estima García.

“¿Cómo se construye una nueva sociedad?, ¿de qué manera puede terminarse con las pesadas cadenas de la opresión?, ¿basta con decretar el fin de la opresión?, ¿basta con dictar nuevas leyes, códigos y políticas públicas para terminar con el patriarcado?, ¿cómo se cambian las relaciones amorosas?, ¿cómo se transforma la psicología de un pueblo?, ¿puede decretarse el final de la familia monogámica e impulsar el amor libre?”, se pregunta. Y responde: “Kolontái esbozó muchas puntas para retomar y profundizar. Y en eso estamos”.

Santiago Mayor

Tema:100 años de la Revolución rusa

 

(Fuente:  https://actualidad.rt.com/actualidad/254288-alexandra-kollontay-bolchevique-feminista-mujer-gobierno  y selección de Sontag)

 

 

 

Corte condena a ex miembros de la FACh que secuestraron a diputado Teillier en 1974

Publicado por Alberto González  
La Información es del Poder Judicial

La Corte de Apelaciones de Santiago condenó a cinco ex integrantes de la Fuerza Aérea por su responsabilidad en los delitos de homicidio calificado, secuestro calificado y secuestro simple. Ilícitos perpetrados al interior de la Academia de Guerra Aérea de la Fach, durante la dictadura.

En fallo dividido, la Tercera Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros María Soledad Melo, Jaime Balmaceda y Maritza Villandangos– dictó sentencia de segunda instancia en la investigación por el homicidio simple de Alfonso Carreño Díaz, cometido en julio de 1974; el secuestro calificado de José Luis Baeza Cruces, perpetrado a partir del 9 de julio de 1974.

Además, se cuentan los secuestros de Rosa Barrera Pérez, Jacinto Nazal Quiroz, Agueda Jara Avaca, Jorge Montes Moraga (exsenador del Partido Comunista), Guillermo Teiller del Valle (actual diputado del PC), Magdalena Contreras Weise, Rosa María Montes Miranda, Diana Montes Miranda, María Josefina Miranda Tejías, José Canales Pérez y Guillermina Fresia Cervantes, quienes sobrevivieron a la aplicación de tormentos.

En la resolución, el tribunal de alzada condenó a:

– Edgar Cevallos Jones a la pena de 10 años y un día en calidad de autor del homicidio de Alfonso Baeza Cruces, más 12 años de presidio por los secuestros calificados.

– Franklin Bello Calderón a 10 años y un día de presidio por los secuestros de José Luis Baeza Cruces, Guillermo Teillier del Valle y Guillermina Fresia Cervantes.

– Luis Campos Poblete, Juan Bautista González y Víctor Mättig Guzmán, a 5 años y un día de presidio cada uno, por el secuestro de José Luis Baeza Cruces.

Según los antecedentes recopilados en la etapa de investigación, el ministro Miguel Vázquez Plaza logró establecer que “un grupo de funcionarios de la Fuerza Aérea de Chile a cargo del Jefe de Inteligencia, en 1974, bajo pretexto de colaborar con investigaciones de la Fiscalía de Aviación, vigilaba y detenía a personas que estaban vinculadas con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista (PC)”

“Se les detenía sin orden competente y se les trasladaba, con la vista vendada, a la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea de Chile, en cuyo subterráneo se les mantenía para ser interrogadas bajo tormentos, respecto de sus actividades políticas”, agrega el texto.

De los sobrevivientes, destaca el nombre del actual diputado del Partido Comunista, Guillermo Teillier, quien fue trasladado junto a otras 10 personas, a la sede de la Academia de Guerra Aérea de Chile.

En ese lugar “las mantuvieron recluidas en el subterráneo especialmente habilitado para ello y, durante el tiempo que duró el cautiverio fueron sometidos a interrogatorios, algunos maltratados física y psicológicamente, manteniéndolos con la vista vendada, sin alimentos, colgados, con prohibición de hablar, estando además sujetos a amedrentamiento y coacciones sicológicas, como hacerles infundir temor por la suerte de sus familiares o conocidos, hacerlas intuir su inminente ejecución, además de someterlos a torturas en diferentes formas y aplicación de corriente eléctrica en diferentes partes del cuerpo”.

En el aspecto civil, por último, se confirmó la sentencia que condenó al Fisco a pagar una indemnización de $150 millones a Ulda Ortiz Alvarado y $120 millones María Angélica y Tania Baeza Ortiz, viuda e hijas de José Luis Baeza Cruces, respectivamente; y $100 millones a Gladys y Marta Carreño Araya, hijas de Alfonso Carreño Díaz.

 

(Fuente  http://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2017/07/05/corte-condena-a-exmiembros-de-la-fach-que-secuestraron-a-diputado-teillier-en-1974.shtml  y selección de Driver)

Crisis en Venezuela: PC descarta golpe de Estado y genera un nuevo enfrentamiento con la DC

Autor: J. Canales y M. Parra

Teillier rechazó que se pretenda “intervenir” en situación de Venezuela. Dirigentes DC calificaron como “lamentables” sus dichos.

Crisis en Venezuela: PC descarta golpe de Estado y genera un nuevo enfrentamiento con la DC

Poco más de nueve minutos dura la entrevista que dio este viernes el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, a la radio Nuevo Mundo -ligada a esa colectividad- para referirse a la situación de Venezuela, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el chavismo, suspendiera a la Asamblea Nacional y asumiera sus funciones.

En la entrevista, Teillier -quien también es presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara- desestimó que exista un “golpe de Estado” en ese país, como lo han denunciado diversos actores políticos tanto de ese país como en América Latina.

“No existe (un golpe de Estado). Que me digan si hay estado de sitio, o si están los tanques en las calles. Si me dicen que ese es un golpe de Estado, que lo está diciendo la derecha chilena… bueno, que hagan la comparación entre el golpe que dieron ellos y lo que llaman golpe en Venezuela”, dijo Teillier.

El diputado enfatizó que “no existe golpe en Venezuela. Los únicos que han dado golpe en Venezuela son los de siempre, la derecha, y que le dieron un golpe a (Hugo) Chávez, y que, acordémonos, fue saludado desde Chile, con cierto regocijo, y que después dijeron que no, y salió ‘para el lado’ el embajador chileno, a quien le echaron todas las culpas”.

“Los que están diciendo hoy que (Nicolás) Maduro ha dado golpe de Estado, son los mismos que dieron un golpe de Estado, un sector de la oposición que dio el golpe de Estado”, remató Teillier.

Adicionalmente, agregó que “al contrario de lo que dicen algunos, no ha cerrado el Parlamento venezolano. Lo que hizo es que le ha dicho perentoriamente (a la Asamblea Nacional) que no puede atribuirse funciones que no le corresponden respecto a decisiones que son del Ejecutivo”.

Asimismo, el jefe comunista cuestionó “a todos aquellos que pretenden intervenir en los asuntos internos de Venezuela”: “Cualquier injerencia extranjera lo que puede hacer es agravar la situación y sacarla de los márgenes democráticos de acuerdo a la Constitución bolivariana”, dijo, para luego criticar al secretario general de la OEA, Luis Almagro, de quien afirmó que “está involucrado en todo lo que es la intervención extranjera hacia Venezuela”.

Sus dichos fueron respaldados por una declaración pública emitida anoche por el PC, en la que también descartan un golpe y afirman que “no ayuda a Venezuela la injerencia en sus asuntos internos”.

“En Venezuela no se ha producido un Golpe de Estado. La mayoría de los chilenos tenemos una dramática experiencia de lo que es un Golpe de Estado. Venezuela no es una dictadura”, dice la declaración oficial del PC

Diferencias con la NM

Las declaraciones de Teillier marcan un fuerte contraste con las declaraciones efectuadas por otros dirigentes y partidos de la Nueva Mayoría y por la Presidenta Michelle Bachelet, que este viernes manifestó su “condena a cualquier situación que altere el orden democrático de Venezuela”.

El PS emitió una declaración pública sobre la situación de Venezuela en la que señalan que “esto se llama golpe de Estado en cualquier parte del mundo, y para nosotros es inaceptable y condenable” y que “apoyamos al gobierno de Chile en su llamado al Embajador para informar sobre lo acontecido”. Desde la DC, en tanto, sus ex cancilleres -Ignacio Walker, Soledad Alvear y Alejandro Foxley- acudieron junto a la presidenta de ese partido, Carolina Goic, a reunirse con el canciller (s) Edgardo Riveros para “condenar públicamente el golpe de Estado”.

Incluso sectores más de izquierda de la Nueva Mayoría emitieron críticas, como el diputado Sergio Aguiló -militante de la IC y miembro de la bancada PC- quien firmó una declaración junto al diputado PS Osvaldo Andrade en la que expresaron su “extrema preocupación”.

Consultado por las declaraciones de quienes se han pronunciado sobre la situación de Venezuela, Teillier las atribuyó “a posiciones asumidas hace tiempo” y que algunas de ellas lo que pretenden “es echar abajo el régimen que instauró Chávez”.

Críticas DC

Por la tarde, diversos dirigentes DC criticaron los dichos de Teillier, en lo que marca un nuevo enfrentamiento entre ese partido y el PC. El último había sido hace algunas semanas, cuando el régimen cubano no permitió la entrada de la ex ministra DC Mariana Aylwin a Cuba.

“Lamentablemente el presidente del PC defiende lo indefendible. El Tribunal Supremo usurpó facultades del Congreso. Y cuando en un Estado se termina con la separación de poderes, esto pasa de ser un régimen autoritario, como lo era hasta ahora, a un régimen derechamente dictatorial”, afirmó el vicepresidente DC Matías Walker, quien agregó que “esto no hace sino reafirmar que para formar una nueva coalición de centroizquierda es fundamental un marco programático común, en el que se incluya el valor universal de los derechos humanos. (…) Para ir a primarias hay que tener un marco programático común”.

Por su parte, el diputado DC Fuad Chahín calificó como “lamentables” los dichos de Teillier y agregó que el PC “sigue desaprovechando oportunidades para poder demostrar una autentica vocación democrática y no seguir con este doble estándar, con esta ambiguedad donde critica a las dictaduras cuando son de derecha pero las justifica cuando son izquierda”.

Más dura fue Mariana Aylwin, quien afirmó que “ esta “es una razón más para que el PC no pueda continuar en una alianza con la centroizquierda democrática. Estamos viendo una vez más que el PC no es democrático, es democrático cuando le conviene”.

En esa línea, la ex ministra agregó que “no sé cómo el gobierno puede tener entre sus miembros a un partido que, respecto a los valores democráticos y a la institucionalidad democrática, tiene una visión tan distinta. El gobierno debiera pronunciarse. Sería fatal que el gobierno no tenga una actitud firme para no pelearse con el PC. Si al PC no le gusta, debería irse del gobierno”.

 

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/crisis-venezuela-pc-descarta-golpe-estado-genera-nuevo-enfrentamiento-la-dc/  y selección de Sontag)

Crisis en la Universidad ARCIS: cómo entró y salió el Partido Comunista del negocio de la Educación Superior

CIPER DESCUBRIÓ APORTES POR US$ 13 MILLONES DEL GOBIERNO DE VENEZUELA

Por : en  Reportajes de investigaciónPublicado: 12.08.2014

Durante 10 años el PC controló la ARCIS. En sociedad inicial con Max Marambio replicó un modelo de negocios utilizado por otras universidades privadas: una inmobiliaria que compra sus inmuebles, asume su gestión y reparte ganancias. CIPER entrevistó a protagonistas de esta historia y revisó documentos en notarías y el Archivo Judicial que acreditan paso a paso cómo operó el control de la universidad desde la Inmobiliaria Libertad. CIPER confirmó que a fines de 2012, un año antes de la partida del PC, se retiraron utilidades por $530 millones. La crisis financiera tiene hoy a esa universidad paralizada.

 

En la mañana del 23 de abril de 2014, el rector René Leal se paró frente a alumnos, profesores y funcionarios de la Universidad de las Artes y Ciencias Sociales ARCIS, y aseguró que todo lo que se decía era mentira. Era la inauguración del año académico y unos 300 funcionarios llevaban tres meses con sus imposiciones impagas. Juan Aramayo, vicerrector de Gestión y Finanzas, había sido despedido por el directorio sólo días antes. Le habían “retirado la confianza”, decía el comunicado. Luego, siete directivos dejaron sus cargos. Uno de ellos fue el secretario general, el periodista Mauricio Weibel, quien denunció irregularidades y un desorden financiero que había provocado un déficit operacional anual cercano a $3.500 millones. La situación era crítica. En algunos círculos se decía que la universidad no sobreviviría; que repetiría la experiencia de la Universidad del Mar, hoy en quiebra y con un decreto de cierre a cuestas.

La inauguración del año académico era el momento para aplacar la incertidumbre de una comunidad de unos 3.000 estudiantes, 500 profesores y alrededor de 300 trabajadores. También la oportunidad para explicarles lo que venía después de que el Partido Comunista dejara de ser el controlador de la universidad. Dos entidades ligadas al PC –ONG ICAL y Ediciones ICAL limitada– abandonaron en diciembre la estructura que dirigía la universidad.

Uno de los directivos renunciados señaló a CIPER que, tras la salida de las dos entidades, se revisaron los documentos contables y se descubrió que la universidad no contaba con centros de costos, por lo que no se sabía el detalle de ingresos y gastos en sus distintas unidades; que los balances y estados financieros se completaban con la contabilidad de ingresos por adelantado para presentar resultados positivos; que el descontrol interno permitió que cada año aumentaran la planta de funcionarios y, con ello, el déficit operacional, y que al menos el 70% de los $7.000 millones de activos circulantes declarados correspondía a deudas incobrables.

El rector René Leal nada dijo de todo eso en su discurso. Sólo reconoció que la situación era “compleja, pero superable en la medida que todos hagamos la pega”. También dijo que la universidad seguía siendo viable y que, si todos se mantenían unidos para enfrentar un nuevo proceso de acreditación, serían “invencibles” (ver discurso completo).

Lo que pasó en los siguientes tres meses y medio sólo agravó la crisis debido al desarme de la estructura de control y propiedad que manejaban hasta diciembre pasado la ONG Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL) y la sociedad Ediciones ICAL Ltda., ambas estrechamente vinculadas al PC.

Sólo días después del discurso de Leal, 336 funcionarios de la ARCIS no recibieron el pago de sus sueldos ni de sus imposiciones y varios trabajadores a honorarios se quedaron sin su devolución de impuestos. Comenzaba mayo y el Sindicato Nº1 de Trabajadores y Académicos daba inicio a una huelga a la que se sumaron estudiantes de unas diez carreras y que duraría todo ese mes. La universidad estaba paralizada. El Ministerio de Educación (Mineduc) abrió una investigación sobre su débil situación económica, ante el riesgo de que deje de funcionar. La fiscalización se inició en los precisos momentos en que comenzaba a discutirse la reforma para crear el “administrador provisional”, un interventor de establecimientos educacionales que entren en crisis terminal y cuyo principal objetivo será resguardar los derechos de los alumnos y sus familias. Con la legislación actual, los jóvenes quedan a la deriva y endeudados, como aconteció con los cerca de 18 mil estudiantes de la Universidad del Mar.

Para pagar a su personal, las autoridades de la ARCIS hicieron gestiones con bancos y usaron unos $1.720 millones provenientes del Crédito con Aval del Estado (CAE) ingresados a comienzos de junio. Aquello no fue más que la calma que precede a la tormenta.

El segundo semestre se inició este lunes 11 de agosto y profesores y funcionarios están nuevamente en paro. Sus remuneraciones de julio no se cancelaron. Tras cuatro semanas con licencia médica, el rector René Leal renunció. También se fueron el vicerrector Académico, Jorge Figueroa, y el vicerrector de Aseguramiento de la Calidad, Iván Atencio. Este último lideraba el proceso de certificación ante la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), gestión clave para seguir contando con los millones del CAE. Como la ARCIS ha pedido una prórroga en ese proceso, lo más probable es que la decisión de la CNA se conozca el próximo año, por lo que los alumnos que se matriculen este verano no podrán optar al CAE y en 2015 la universidad no contará con su principal vía de financiamiento.

En el plano académico la crisis se grafica en un número no determinado de profesores que frente a la inestabilidad han optado por irse, interrumpiendo los programas y cursos. Ante ello, un grupo de alumnos presentó un recurso de protección contra la universidad,  argumentando que lo sucedido afecta “la valoración de nuestros títulos en una universidad que parece no importarle el prestigio institucional ni el valor de sus estudiantes”.

Poco queda en la ARCIS de la estructura que el PC construyó en 2004 junto al empresario y ex miembro del MIR, Max Marambio, y que controló la universidad a través de la sociedad comercial Inversiones e Inmobiliaria Libertad S.A. La versión oficial es que la salida del PC fue una decisión política: si el partido quería ser parte de la Nueva Mayoría e impulsar la reforma educacional, no podía tener una universidad. Menos haber lucrado con ella, como lo demuestra esta investigación.

CIPER revisó centenares de escrituras, contratos y actas en distintas notarías y en el Archivo Judicial, consiguió documentos en el extranjero y entrevistó a personajes clave para desentrañar el diseño, puesta en marcha, auge y caída de un modelo de negocios del que hasta hoy se sabía muy poco: el de un partido político involucrado en la propiedad de una universidad. Esta es una historia de traspasos de propiedades, contratos de arriendos, disputas políticas, la caída en desgracia en Cuba de uno de sus inversionistas y cerca de US$13 millones transferidos desde Venezuela en partidas aprobadas por el difunto presidente Hugo Chávez. Así fue cómo los “socios estratégicos” compraron en 2004 la Universidad ARCIS por $1.600 millones y nueve años después la dejaron con un déficit que supera esa cifra en casi $200 millones.

“LA MÁS PÚBLICA DE LAS PRIVADAS”

En junio pasado el actual asesor de los ministros del Interior y de Educación, Juan Andrés Lagos, aún era secretario general del PC. En esa calidad aseguró a La Tercera que su partido no obtuvo ni un peso de la ARCIS y que, por el contrario, perdió dinero. Lagos, ex presidente del directorio de la ARCIS, también dijo que cuando los comunistas se retiraron del control, en diciembre de 2013, “no estábamos con la idea de que la universidad reventara en dos meses”. En todo caso, sabían perfectamente la situación precaria en que quedaría: un informe financiero solicitado el mismo 2013 a la consultora Entrepuertos por el directorio de la universidad, cuando Lagos lo presidía, confirmó un déficit operacional anual de $1.790 millones, una deuda bancaria por $6.780 millones, $5.000 millones en deudas incobrables y una imagen pública que “ha caído en un estado de mediocridad”.

Los consultores incluyeron una propuesta para revertir la situación. “Volver a los orígenes” la llamaron, apelando a la concepción de sus fundadores: “La más pública de las universidades privadas”. La historia de la universidad comenzó en 1982, cuando partió como Instituto Superior de Ciencias Humanas, Comunicación y Diseño. En 1984 pasó a llamarse Instituto Superior de Arte y Ciencias Sociales ARCIS. El proyecto, en plena dictadura, pretendía convertirse en alternativa para estudiantes y académicos de izquierda.

Una semana antes del plebiscito de 1988, un grupo de sus fundadores compuesto por Luis Torres Acuña, Franex Vera Hermosilla y Michael Weiss Egner, creó la Sociedad Educacional ARCIS Ltda., que asumió el control del instituto. Un año después, Torres se asociaría con Pedro Domancic, José María Bulnes y otras ocho personas para dar vida a la Corporación Universidad ARCIS (vea sus estatutos originales), una entidad sin fines de lucro que absorbió a la sociedad de Torres, Vera y Weiss. Esa fusión fue, en los hechos, la primera compra de la universidad: según el contrato firmado en septiembre de 1990, la corporación asumió los activos y pasivos de la sociedad, los contratos de su personal y sus actividades académicas. Todo a cambio de una renta vitalicia para los tres socios originales equivalente al 2% de sus ingresos anuales.

La ARCIS comenzó a operar como universidad en marzo de 1990. Para 1994, con Luis Torres como rector y Fernando Castillo Velasco como presidente del directorio, ya contaba con 12 carreras y 1.800 alumnos en sus sedes de Huérfanos 1710 y 1724.

Según contó a CIPER el entonces secretario general de la corporación, Pedro Domancic, en esa primera etapa la universidad se financió con las matrículas y aranceles, además de créditos del Banco del Desarrollo. Reconoce un gran error: “La universidad no se manejó con criterio empresarial, sino sólo vocacional. No se resguardó el flujo económico. El cobro a los estudiantes morosos era poco exigente y no había control de ingresos y gastos”.

En 1999, a pesar de sus problemas económicos, la ARCIS fue reconocida por el Consejo Superior de Educación como una institución autónoma con poco más de 2.600 alumnos. Esta resolución permitió la expansión y la puesta en marcha de una estrategia para superar el déficit: llevar la marca ARCIS a regiones.

Durante 10 años el PC controló la ARCIS. En sociedad inicial con Max Marambio replicó un modelo de negocios utilizado por otras universidades privadas: una inmobiliaria que compra sus inmuebles, asume su gestión y reparte ganancias. CIPER entrevistó a protagonistas de esta historia y revisó documentos en notarías y el Archivo Judicial que acreditan paso a paso cómo operó el control de la universidad desde la Inmobiliaria Libertad. CIPER confirmó que a fines de 2012, un año antes de la partida del PC, se retiraron utilidades por $530 millones. La crisis financiera tiene hoy a esa universidad paralizada.

 

En la mañana del 23 de abril de 2014, el rector René Leal se paró frente a alumnos, profesores y funcionarios de la Universidad de las Artes y Ciencias Sociales ARCIS, y aseguró que todo lo que se decía era mentira. Era la inauguración del año académico y unos 300 funcionarios llevaban tres meses con sus imposiciones impagas. Juan Aramayo, vicerrector de Gestión y Finanzas, había sido despedido por el directorio sólo días antes. Le habían “retirado la confianza”, decía el comunicado. Luego, siete directivos dejaron sus cargos. Uno de ellos fue el secretario general, el periodista Mauricio Weibel, quien denunció irregularidades y un desorden financiero que había provocado un déficit operacional anual cercano a $3.500 millones. La situación era crítica. En algunos círculos se decía que la universidad no sobreviviría; que repetiría la experiencia de la Universidad del Mar, hoy en quiebra y con un decreto de cierre a cuestas.

La inauguración del año académico era el momento para aplacar la incertidumbre de una comunidad de unos 3.000 estudiantes, 500 profesores y alrededor de 300 trabajadores. También la oportunidad para explicarles lo que venía después de que el Partido Comunista dejara de ser el controlador de la universidad. Dos entidades ligadas al PC –ONG ICAL y Ediciones ICAL limitada– abandonaron en diciembre la estructura que dirigía la universidad.

Uno de los directivos renunciados señaló a CIPER que, tras la salida de las dos entidades, se revisaron los documentos contables y se descubrió que la universidad no contaba con centros de costos, por lo que no se sabía el detalle de ingresos y gastos en sus distintas unidades; que los balances y estados financieros se completaban con la contabilidad de ingresos por adelantado para presentar resultados positivos; que el descontrol interno permitió que cada año aumentaran la planta de funcionarios y, con ello, el déficit operacional, y que al menos el 70% de los $7.000 millones de activos circulantes declarados correspondía a deudas incobrables.

El rector René Leal nada dijo de todo eso en su discurso. Sólo reconoció que la situación era “compleja, pero superable en la medida que todos hagamos la pega”. También dijo que la universidad seguía siendo viable y que, si todos se mantenían unidos para enfrentar un nuevo proceso de acreditación, serían “invencibles” (ver discurso completo).

Lo que pasó en los siguientes tres meses y medio sólo agravó la crisis debido al desarme de la estructura de control y propiedad que manejaban hasta diciembre pasado la ONG Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL) y la sociedad Ediciones ICAL Ltda., ambas estrechamente vinculadas al PC.

Sólo días después del discurso de Leal, 336 funcionarios de la ARCIS no recibieron el pago de sus sueldos ni de sus imposiciones y varios trabajadores a honorarios se quedaron sin su devolución de impuestos. Comenzaba mayo y el Sindicato Nº1 de Trabajadores y Académicos daba inicio a una huelga a la que se sumaron estudiantes de unas diez carreras y que duraría todo ese mes. La universidad estaba paralizada. El Ministerio de Educación (Mineduc) abrió una investigación sobre su débil situación económica, ante el riesgo de que deje de funcionar. La fiscalización se inició en los precisos momentos en que comenzaba a discutirse la reforma para crear el “administrador provisional”, un interventor de establecimientos educacionales que entren en crisis terminal y cuyo principal objetivo será resguardar los derechos de los alumnos y sus familias. Con la legislación actual, los jóvenes quedan a la deriva y endeudados, como aconteció con los cerca de 18 mil estudiantes de la Universidad del Mar.

Para pagar a su personal, las autoridades de la ARCIS hicieron gestiones con bancos y usaron unos $1.720 millones provenientes del Crédito con Aval del Estado (CAE) ingresados a comienzos de junio. Aquello no fue más que la calma que precede a la tormenta.

El segundo semestre se inició este lunes 11 de agosto y profesores y funcionarios están nuevamente en paro. Sus remuneraciones de julio no se cancelaron. Tras cuatro semanas con licencia médica, el rector René Leal renunció. También se fueron el vicerrector Académico, Jorge Figueroa, y el vicerrector de Aseguramiento de la Calidad, Iván Atencio. Este último lideraba el proceso de certificación ante la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), gestión clave para seguir contando con los millones del CAE. Como la ARCIS ha pedido una prórroga en ese proceso, lo más probable es que la decisión de la CNA se conozca el próximo año, por lo que los alumnos que se matriculen este verano no podrán optar al CAE y en 2015 la universidad no contará con su principal vía de financiamiento.

En el plano académico la crisis se grafica en un número no determinado de profesores que frente a la inestabilidad han optado por irse, interrumpiendo los programas y cursos. Ante ello, un grupo de alumnos presentó un recurso de protección contra la universidad,  argumentando que lo sucedido afecta “la valoración de nuestros títulos en una universidad que parece no importarle el prestigio institucional ni el valor de sus estudiantes”.

Poco queda en la ARCIS de la estructura que el PC construyó en 2004 junto al empresario y ex miembro del MIR, Max Marambio, y que controló la universidad a través de la sociedad comercial Inversiones e Inmobiliaria Libertad S.A. La versión oficial es que la salida del PC fue una decisión política: si el partido quería ser parte de la Nueva Mayoría e impulsar la reforma educacional, no podía tener una universidad. Menos haber lucrado con ella, como lo demuestra esta investigación.

CIPER revisó centenares de escrituras, contratos y actas en distintas notarías y en el Archivo Judicial, consiguió documentos en el extranjero y entrevistó a personajes clave para desentrañar el diseño, puesta en marcha, auge y caída de un modelo de negocios del que hasta hoy se sabía muy poco: el de un partido político involucrado en la propiedad de una universidad. Esta es una historia de traspasos de propiedades, contratos de arriendos, disputas políticas, la caída en desgracia en Cuba de uno de sus inversionistas y cerca de US$13 millones transferidos desde Venezuela en partidas aprobadas por el difunto presidente Hugo Chávez. Así fue cómo los “socios estratégicos” compraron en 2004 la Universidad ARCIS por $1.600 millones y nueve años después la dejaron con un déficit que supera esa cifra en casi $200 millones.

“LA MÁS PÚBLICA DE LAS PRIVADAS”

En junio pasado el actual asesor de los ministros del Interior y de Educación, Juan Andrés Lagos, aún era secretario general del PC. En esa calidad aseguró a La Tercera que su partido no obtuvo ni un peso de la ARCIS y que, por el contrario, perdió dinero. Lagos, ex presidente del directorio de la ARCIS, también dijo que cuando los comunistas se retiraron del control, en diciembre de 2013, “no estábamos con la idea de que la universidad reventara en dos meses”. En todo caso, sabían perfectamente la situación precaria en que quedaría: un informe financiero solicitado el mismo 2013 a la consultora Entrepuertos por el directorio de la universidad, cuando Lagos lo presidía, confirmó un déficit operacional anual de $1.790 millones, una deuda bancaria por $6.780 millones, $5.000 millones en deudas incobrables y una imagen pública que “ha caído en un estado de mediocridad”.

Los consultores incluyeron una propuesta para revertir la situación. “Volver a los orígenes” la llamaron, apelando a la concepción de sus fundadores: “La más pública de las universidades privadas”. La historia de la universidad comenzó en 1982, cuando partió como Instituto Superior de Ciencias Humanas, Comunicación y Diseño. En 1984 pasó a llamarse Instituto Superior de Arte y Ciencias Sociales ARCIS. El proyecto, en plena dictadura, pretendía convertirse en alternativa para estudiantes y académicos de izquierda.

Una semana antes del plebiscito de 1988, un grupo de sus fundadores compuesto por Luis Torres Acuña, Franex Vera Hermosilla y Michael Weiss Egner, creó la Sociedad Educacional ARCIS Ltda., que asumió el control del instituto. Un año después, Torres se asociaría con Pedro Domancic, José María Bulnes y otras ocho personas para dar vida a la Corporación Universidad ARCIS (vea sus estatutos originales), una entidad sin fines de lucro que absorbió a la sociedad de Torres, Vera y Weiss. Esa fusión fue, en los hechos, la primera compra de la universidad: según el contrato firmado en septiembre de 1990, la corporación asumió los activos y pasivos de la sociedad, los contratos de su personal y sus actividades académicas. Todo a cambio de una renta vitalicia para los tres socios originales equivalente al 2% de sus ingresos anuales.

La ARCIS comenzó a operar como universidad en marzo de 1990. Para 1994, con Luis Torres como rector y Fernando Castillo Velasco como presidente del directorio, ya contaba con 12 carreras y 1.800 alumnos en sus sedes de Huérfanos 1710 y 1724.

Según contó a CIPER el entonces secretario general de la corporación, Pedro Domancic, en esa primera etapa la universidad se financió con las matrículas y aranceles, además de créditos del Banco del Desarrollo. Reconoce un gran error: “La universidad no se manejó con criterio empresarial, sino sólo vocacional. No se resguardó el flujo económico. El cobro a los estudiantes morosos era poco exigente y no había control de ingresos y gastos”.

En 1999, a pesar de sus problemas económicos, la ARCIS fue reconocida por el Consejo Superior de Educación como una institución autónoma con poco más de 2.600 alumnos. Esta resolución permitió la expansión y la puesta en marcha de una estrategia para superar el déficit: llevar la marca ARCIS a regiones.

EXPANSIÓN FALLIDA

En poco tiempo la Universidad ARCIS llegó a ser la tercera con mayor presencia nacional -superada por la Santo Tomás y la Del Mar- con diez sedes en el país. La mayor parte de ellas se instaló en lugares donde carecía de competencia: Cabrero, Curanilahue, Castro, Portezuelo, Lota y Cañete.

En la capital también creció. En 2001 firmó un contrato con el Banco BBVA para adquirir vía leasing la antigua Fundición Libertad, un lote de 13.183 m² ubicado en Libertad con Erasmo Escala, donde construyó su casa central: el Campus Libertad. La universidad se comprometió a pagar 121.239 UF (unos $1.940 millones a esa fecha), aunque los inmuebles estaban valorados en 104.145 UF (cerca de $1.666 millones).

La estrategia de expansión no funcionó. Directivos de esa época dijeron a CIPER que las sedes regionales no recibían suficientes alumnos, los gastos operacionales aumentaban y el desorden era tal que resultaba imposible dimensionar la crisis. A mediados de 2002, Luis Torres renunció a la rectoría para asumir la gestión de las sedes de regiones y en su reemplazo asumió Pedro Domancic. Entonces comenzaron a pensar en traer nuevos socios a la corporación.

A comienzos de 2003, Fernando Castillo Velasco dejó la presidencia del directorio y en su reemplazo quedó el ex ministro de Educación Jorge Arrate. Poco después, Domancic dimitió y asumió como rector Tomás Moulian. Fue el primer paso para generar una nueva estructura de control.

ARCIS EN VENTA

 

En entrevista con CIPER, Jorge Arrate aseguró que cuando quedó a la cabeza del directorio, nadie conocía la situación real: no existía un registro claro de la información contable y el porcentaje de alumnos becados era altísimo.

Luis Torres terminó alejándose definitivamente y renunció a la renta vitalicia acordada en 1990. Era 2004 y la universidad ya tenía 6.800 alumnos, pero la situación económica, dice Arrate, era “irremediable”: no había fondos para cancelar el leasing y en varias oportunidades estuvieron a punto de suspender el pago de remuneraciones. La universidad recurrió al factoring que, de acuerdo al ex ministro, ahogaba a la corporación. Era indispensable buscar nuevos inversionistas.

Además de deudas, sedes que no rendían y alumnos que no pagaban, la universidad era dueña de todas las sedes que tenía en Santiago, excepto el Campus Libertad, sobre el cual tenía derechos preferentes de opción de compra. Con ese activo valorado en $1.600 millones, Moulian y Arrate salieron a buscar inversionistas. Pero había que ofrecer un plan de negocios atractivo. Lo que el directorio de la corporación aprobó fue el mismo mecanismo utilizado por otras universidades privadas: traspasar sus bienes raíces a una sociedad inmobiliaria. En otras palabras, deshacerse de sus principales activos para hacer caja y luego pagar arriendo por ellos para generar lucro a los controladores.

Jorge Arrate cuenta que con Tomás Moulian armaron una lista de posibles inversionistas de izquierda. Sólo dos accedieron: el PC, entonces dirigido por Gladys Marín, y el empresario Max Marambio.

Desde 1983 el PC cuenta con su propio think tank: el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, ICAL. En 1996, el partido creó la ONG ICAL y, posteriormente, en 2003, constituyó la sociedad comercial Ediciones ICAL Ltda., cuyos socios iniciales fueron el actual diputado comunista Daniel Núñez y el miembro de la Comisión Política del PC, Óscar Azócar. Las escrituras revisadas por CIPER en el Archivo Judicial, indican que fue a través de Ediciones ICAL Ltda. que el PC entró a la propiedad de la ARCIS. Los mismos documentos acreditan que Max Marambio ingresó al negocio mediante dos de sus sociedades: Marambio y Rodríguez S.A. y Comercial Cañaveral S.A.

El abogado Roberto Celedón, quien entonces era secretario general de la universidad, aseguró a CIPER que la idea inicial era que los nuevos inversionistas tendrían voto en la asamblea de socios de la Corporación Universidad ARCIS, pero no se les garantizaban puestos en su directorio. Tras el due dilligence realizado por Marambio, dijo Celedón, las condiciones cambiaron y los recién llegados exigieron participar en el directorio. Jorge Arrate, en cambio, dice que eso estaba contemplado desde el momento en que se les ofreció ingresar.

En octubre de 2004 la asamblea de socios de la corporación se modificó. De los 22 integrantes, todos eran nuevos, salvo José María Bulnes y Jorge Arrate. Ahí se produjo el ingreso oficial de Max Marambio y de los dirigentes comunistas Juan Andrés Lagos, Jorge Insunza Becker y Óscar Azócar. A ellos se sumaron el ex secretario general del MIR, Andrés Pascal Allende y diez académicos históricos de la ARCIS, en representación de los socios antiguos, como Gabriel Salazar, Tomás Moulian y Mónica Echeverría.

La nueva asamblea de socios de la corporación acordó modificar los estatutos para aumentar el número de directores a siete y otorgarle al directorio de la ARCIS atribuciones para definir y modificar los lineamientos económicos y financieros de la universidad. Esta es la primera evidencia de que el ingreso del PC y Marambio tenía un objetivo claro: participar en el control de la universidad y no ser sólo “inversionistas solidarios”, como han sostenido algunos de los involucrados en estas operaciones.

Ya reestructurada la corporación, el siguiente paso en este proceso de venta de la universidad fue crear la inmobiliaria que se haría dueña de los inmuebles. La Inmobiliaria Libertad S.A. se creó el 19 de octubre de 2004, con un capital de $1.600 millones que se constituyó así:

La Corporación Universidad ARCIS quedó con el 99,5% de las acciones de la Inmobiliaria Libertad. El 0,5% restante fue suscrito por Roberto Celedón con $8.000.000. Veinte días después, la inmobiliaria decidió preparar los contratos de arriendo para que la universidad comenzara a pagar por el uso de los edificios. Era el 9 de noviembre de 2004, y en el acta de esa primera sesión del directorio de la inmobiliaria quedó constancia de que su presidente era Max Marambio y en la gerencia estaba Patricio Palma, miembro de la Comisión Política del PC.

PRIMER RETIRO DE UTILIDADES

La Inmobiliaria Libertad quedó constituida por cuatro socios, cada uno con cerca del 25% de sus 200 acciones: Max Marambio (con 51 acciones repartidas entre sus sociedades Marambio y Rodríguez S.A. y Comercial Cañaveral S.A.), Ediciones ICAL Limitada (con 51 acciones), Inversiones Salvador S.A. (de un grupo de académicos antiguos, con 47 acciones) y Corporación Universidad ARCIS (controlada por los tres socios anteriores, con 51 acciones).

Marambio y Ediciones ICAL recibieron sus acciones tras transferir, cada uno, $408 millones a la Corporación Universidad ARCIS. A su vez, Inversiones Salvador, cuyos socios mayoritarios eran Roberto Celedón, José María Bulnes y AdilBrkovic, puso $376 millones. La venta de la universidad se había concretado.

La inmobiliaria pagó reparaciones del Campus Libertad por $230 millones y aceptó constituirse en aval de la universidad cuando fuese necesario. La ARCIS contaba en ese momento con casi 5.200 alumnos. La gestión comenzó a ordenarse porque, según cuenta Arrate, Marambio aplicó criterios gerenciales para que la universidad pudiera autosustentarse y se inició el cierre de las sedes en regiones.

Jorge Arrate y Roberto Celedón concuerdan en que Ediciones ICAL y Max Marambio comenzaron a actuar en conjunto, rompiendo un pacto no escrito que impedía hacer alianzas entre los socios de la corporación para formar bloques mayoritarios que controlaran la universidad. La unión del PC y Marambio se acentuó después de que Tomás Moulian dejó, en 2006, la rectoría. Arrate asumió la rectoría tras dejar la presidencia del directorio de la corporación, donde fue reemplazado por Marambio.

Las relaciones internas se fragmentaron. La prensa de la época informó que se estaba discutiendo un rediseño total de la ARCIS, lo que contemplaba el despido de cientos de trabajadores y académicos. Celedón lo confirma y agrega que el PC y Marambio impulsaban esos cambios. Los funcionarios acusaban la imposición de una lógica empresarial. Un grupo de estudiantes anarquistas se tomó el Campus Libertad durante tres semanas para transformar la universidad en una institución “popular”. Marambio quería el desalojo, ya que, según dijo a El Mercurio, si seguía la toma, “lo más probable es que no seamos capaces de remontar la crisis económica”. Arrate era partidario de no desalojar y eso, afirma, le significó dejar la rectoría antes de cumplir un mes en el cargo. Este episodio dejó en claro que ya a mediados de 2006 el hombre fuerte de la ARCIS era Max Marambio.

Las actas del directorio de inmobiliaria Libertad muestran que, un mes después de la renuncia de Jorge Arrate, se concretó el primer reparto de las utilidades del negocio. El 10 de julio de 2006 el directorio de la inmobiliaria acordó el pago de un dividendo provisorio total por $60 millones. No sería el único retiro. Los documentos oficiales acreditan que seis años después, en 2012, se haría otro por más de $530 millones.

El mismo 2006 la universidad comenzó a endeudarse con la inmobiliaria como aval. En octubre, la ARCIS pidió un crédito por $300 millones al Banco del Desarrollo, el que se sumaba a otra deuda previa por $600 millones con la misma entidad financiera. Como garantía, la inmobiliaria puso algunos de sus inmuebles de calle Huérfanos.

NUEVE MILLONES DE PETRODÓLARES

Según varios testimonios recogidos por CIPER, al inicio de 2008, Max Marambio desplegó una aguda ofensiva para hacerse del control de la universidad. Ese año Marambio comenzó a introducir cambios en las sociedades con las que integraba la Inmobiliaria Libertad. Finalmente fue Nazareno S.A., la única sociedad con la que siguió administrando su participación en el negocio, a la que le amplió su objeto para poder explotar “actividades comerciales relativas a la Educación Superior y universitaria” y celebrar convenios en Chile y en el extranjero. Esto último sería clave para administrar aportes conseguidos en Venezuela, con cuyo gobierno se venía gestando una estrategia de financiamiento desde al menos un año antes.

En enero de 2007 el directorio de ONG ICAL aprobó abrir una cuenta corriente en dólares en el Banco BCI. Lo mismo hizo el directorio deNazareno S.A. un año después. Las escrituras de las sesiones de directorio de ambas sociedades, establecen que las dos cuentas serían gestionadas en conjunto por Max Marambio y Daniel Núñez para manejar fondos provenientes del extranjero.

En enero de 2008 Nazareno y ONG ICAL recibieron fondos desde Venezuela, autorizados personalmente por el entonces presidente Hugo Chávez. CIPER obtuvo un documento interno delBanco Nacional de Desarrollo Económico de Venezuela (BANDES) donde  se señala que el24 de enerode 2008 se ejecutó el traspaso de US$ 9.060.000 (unos $4.392,5 millones) a la Universidad ARCIS como parte de “un convenio de asistencia económica no reembolsable”. Pero ese dinero no llegó a la universidad directamente, pues pasó antes por las cuentas de ONG ICAL y Nazareno. Según el convenio que estas dos entidades firmaron con BANDES el 11 de enero de 2008 (ver contrato), el dinero fue enviado para el saneamiento de pasivos de la universidad: pago de arriendos, juicios pendientes, impuestos, pagos a proveedores y traslado de todas sus dependencias a la sede principal. Todo esto, para generar las condiciones que permitieran establecer en dependencias de la ARCIS, la Escuela Latinoamericana de Estudios de Posgrado (ELAP). La universidad debía retribuir al banco con becas, matrículas o servicios académicos.

No obstante, sólo un 2,2% ($95 millones) de los fondos bolivarianos se destinaron a la creación de la ELAP. Así lo registra el Anexo B del contrato. La misma escritura señala que el resto del dinero se distribuyó así: 37% para pagar deudas bancarias, 26% para cancelar operaciones de factoring, 8% para impuestos, 7% para una campaña publicitaria y 5% (unos $217 millones) para las arcas de Inmobiliaria Libertad, por lo que le adeudaba la universidad por arriendos y créditos. Uno de esos préstamos, por $200 millones, se cerró sólo unos días antes de que llegaran los fondos aportados por Hugo Chávez.

Las buenas noticias duraron poco. Ese mismo enero de 2008 la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) rechazó la certificación de la universidad (ver resolución), eliminando así la posibilidad de que sus nuevos alumnos recibieran el Crédito con Aval del Estado (CAE). Era la primera vez que la ARCIS se sometía al proceso de acreditación y fracasó, según la resolución de la CNA, por su debilidad financiera e infraestructura insuficiente, entre otras razones.

EL BREVE CONTROL DE MARAMBIO

Los controladores de la ARCIS decidieron apelar a la resolución de la CNA. La universidad requería con urgencia fondos que fortalecieran sus finanzas y eso era el dinero del CAE. Pero para revertir el fallo adverso se necesitaba documentar un mayor respaldo financiero. El dinero fue inyectado por Max Marambio y el PC a través de la ONG ICAL y Nazareno S.A. Ambas compraron a medias, en $408 millones, el 25,5% de las acciones de la Inmobiliaria Libertad que aún estaban en manos de la Corporación Universidad ARCIS. Así lo acredita una escritura del 29 de enero de 2008 que CIPER revisó en el Archivo Judicial.

En su recurso de reposición ante la CNA, la universidad presentó los mismos $408 millones como recursos aportados por “socios estratégicos”, como parte de una inyección de fondos por un total de $2.700 millones. El nuevo flujo de dineros resultó inútil: la CNA rechazó una vez más la acreditación.

Poco antes, Max Marambio había adquirido, a través de Nazareno S.A., las acciones de los tres socios mayoritarios de Inversiones Salvador S.A. –Celedón, Bulnes y Brkovic–, la sociedad de académicos que era propietaria del 23,5% de Inmobiliaria Libertad. Las pagó con $344 millones. Con esto, Marambio sumó el 61,75% de las acciones de la inmobiliaria, tomando su control y, por ende, el de la universidad.

En marzo de 2008 el directorio de ONG ICAL autorizó la apertura de una nueva cuenta en el BCI para cumplir el convenio con el banco venezolano BANDES. Esta cuenta sería administrada por Enrique Bruce, en conjunto con cualquiera de las siguientes personas: Juan Andrés Lagos, Pablo Monje o Andrés Pascal. Nuevamente se abrió una cuenta paralela para manejar esos recursos, pero esta vez no estaría a nombre de Nazareno S.A., sino de la Universidad ARCIS, cuyo directorio era presidido por Max Marambio y también lo integraban Lagos y Bruce.

La explicación de estas cuentas se pudo entender cuando CIPER revisó los registros del Banco Nacional de Desarrollo Económico de Venezuela (BANDES) y encontró que el 29 de marzo de 2009 se autorizó una nueva partida de US$ 4 millones, clasificada como “Asistencia Económica a la Universidad ARCIS”. En octubre de 2009 se concretó este segundo envío, que en Chile se presentó como un crédito a largo plazo contra una garantía hipotecaría constituida por Inmobiliaria Libertad. Así, la suma de los dineros de Venezuela para la ARCIS alcanzó a los US$13 millones.

Aunque formalmente Max Marambio tenía el dominio del 61,75% de la Inmobiliaria Libertad, los documentos revisados por CIPER indican que desde fines de 2008 las dos entidades del Partido Comunista (ONG ICAL y Ediciones ICAL) comenzaron a tomar progresivamente el control de la universidad. En efecto, el directorio de la Corporación ARCIS, de siete miembros, quedó integrado por cuatro comunistas: Juan Andrés Lagos (presidente del directorio), Daniel Núñez, Patricio Palma y Jorge Insunza.

Ese directorio de la corporación fue el que decidió pagarle a la Inmobiliaria Libertad $439,7 millones para recuperar los derechos sobre el contrato de leasing por el Campus Libertad. Así, la universidad pagó$70 millones más que cuando le traspasó esos mismos derechos a la inmobiliaria en 2004. Por la inmobiliaria, sancionaron esa operación dos personas que también integraban el directorio de la Corporación ARCIS: Juan Andrés Lagos y Daniel Núñez. El contrato lo firmó el 29 diciembre de 2009 el rector de la ARCIS, Carlos Margotta, quien había reemplazado a Jorge Arrate.

 

La ARCIS partió 2010 cerrando un contrato con el Banco del Estado por un préstamo de $2.000 millones y cambiando sus estatutos. La modificación estableció que la designación del rector dejaría de ser visada por el Consejo Universitario Superior (CUS), donde estaban representados los tres estamentos: académicos, funcionarios y estudiantes. La decisión quedó en manos del directorio de la Corporación Universidad ARCIS, donde ya tenían mayoría los comunistas.

Durante los meses que siguieron estalló el escándalo que liquidó la relación de Max Marambio con Cuba. El otrora socio del Estado cubano en distintos negocios y amigo personal de Fidel Castro (ver reportaje de CIPER), arrastraba problemas con La Habana al menos desde 2008, cuando Raúl Castro asumió la conducción del régimen y congeló el pago a empresas extranjeras, impidió el retiro de capitales e intervino las sociedades que Marambio tenía en la isla. El Partido Comunista cubano lo acusó de haber aplicado sobreprecios a los alimentos que importaba a través de Río Zaza, la empresa cuya propiedad compartía con el Estado de ese país.

Marambio se defendió y llevo el conflicto a un tribunal de París. Pero en Chile, a contar de ese episodio, comenzó a retirarse progresivamente de la Universidad ARCIS.

 

SE ABREN LAS PUERTAS AL CAE

El 20 de octubre de 2010, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), encabezada por Luis Eugenio Díaz, acreditó a la Universidad ARCIS por dos años (ver resolución). La CNA estimó que su estructura y organización eran satisfactorias, aunque no veía un compromiso serio para la acreditación de sus carreras. Además, consideró que el proceso de cierre de sedes había sido exitoso y reconoció los avances en rentabilidad, disminución de morosidad, aumento de liquidez y reestructuración del gasto. Eso sí, señaló que la situación financiera “se encuentra en un punto de equilibrio que le impide realizar inversiones, por ejemplo en el área de infraestructura, que sigue siendo precaria”.

Ese año todas las instituciones que se presentaron ante la CNA fueron acreditadas. Díaz hoy se encuentra procesado precisamente por haber vendido de forma fraudulenta acreditaciones a distintas universidades en ese periodo, convirtiéndose en uno de los protagonistas del desplome del sistema que debía custodiar una Educación Superior de calidad (ver reportaje de CIPER). Entonces, nada de eso se sabía y lo único que importaba era que con la acreditación, las puertas de acceso a los millones fiscales del CAE fueron abiertas para la ARCIS.

Desde que Marambio y el PC llegaron en 2004, la matrícula de la ARCIS venía a la baja. Si en 2003 tenía más de 6.830 alumnos, después de la acreditación, en 2011, había apenas 3.404. De ellos, según los datos de la Comisión Ingresa (que administra el CAE), 473 fueron beneficiados con financiamiento estatal, lo que se tradujo en ingresos asegurados por el Estado por casi $745 millones.

 

La Corporación Universidad ARCIS había recuperado en diciembre de 2009 los derechos sobre el leasing del Campus Libertad. De esa forma, este era el único inmueble que no quedó bajo control de la Inmobiliaria Libertad. En abril de 2011, la corporación modificó ese leasing con el Banco BBVA y lo convirtió en un leasback. La operación fue así: la corporación compró al banco todos los inmuebles que le arrendaba vía leasing y que conformaban el Campus Libertad; luego, los revendió al mismo BBVA, pero a un precio mayor, producto de la valoración de las nuevas edificaciones construidas desde 2001. Todo se finiquitó con un nuevo contrato de arrendamiento con opción de compra, es decir, otro leasing. De esa forma, la corporación obtuvo recursos frescos, manteniendo su opción para recuperar a largo plazo la propiedad del Campus Libertad.

Respecto de los restantes edificios, la universidad aún tenía parte de la propiedad de ellos en su calidad de socia de la Inmobiliaria Libertad (como Corporación Universidad ARCIS). Pero eso cambió en agosto de 2011.  En esa fecha, la universidad y la inmobiliaria firmaron un contrato por el cual la primera reconoció que nunca pagó a la segunda el traspaso de los derechos sobre el leasing del Campus Libertad. Por lo tanto, la universidad aún le adeudaba $439,7 millones a la inmobiliaria. Esa deuda fue pagada con las acciones de la universidad en la misma inmobiliaria, avaluadas en $389 millones. De esta forma, la Corporación Universidad ARCIS saldó su deuda, pero al mismo tiempo perdió la propiedad sobre los inmuebles y dejó de ser accionista de la Inmobiliaria Libertad. Quizás esa fue la razón por la que ese año informó al Mineduc que no tenían vínculos comerciales con empresas relacionadas, a pesar de que, en los hechos, la Inmobiliaria Libertad sí lo era ya que sus dueños seguían siendo los mismos controladores de la corporación y estaban vinculados por contratos de arriendo y otros servicios.

Dos días antes de que se firmara el contrato que repartió las acciones que tenía la Corporación Universidad ARCIS en la Inmobiliaria Libertad, el directorio de esta última se modificó. La presidencia la asumió Marcos Barraza Gómez, actual subsecretario de Previsión Social, quien entonces era director de ICAL. Con Barraza sumaron seis –de un total de siete- los directores ligados al PC o a ICAL.

El control del PC también se reflejó en el gobierno universitario. Cuando en octubre de 2011 la Corporación Universidad ARCIS volvió a cambiar sus estatutos, al menos el 53% de sus socios era del PC. La principal decisión fue remover a Andrés Pascal Allende como secretario general, el que fue reemplazado por el actual diputado Daniel Núñez. Pascal pasó a la nueva vicerrectoría de Aseguramiento de la Calidad, encargada de lograr la segunda acreditación en la CNA.

NUEVA REPARTICIÓN DE DIVIDENDOS

A comienzos de 2012, según afirmó Juan Andrés Lagos a La Tercera, el PC ya había tomado la decisión de dejar la universidad. Una decisión que empezaron a evaluar en 2011, cuando estalló la protesta estudiantil. De ser así, allí estaría el origen de algunas decisiones que adoptó la Inmobiliaria Libertad para hacer caja. En marzo de 2012 vendió en 30.616 UF (unos $690,9 millones) el inmueble de Huérfanos 1721 a Inversiones Agua Santa S.A., vinculada a los controladores de la Universidad Bolivariana y del Instituto Profesional Valle Central (ver reportaje de CIPER).

El 28 de noviembre de 2012 la CNA renovó la acreditación a la ARCIS por dos años más (ver resolución). La Comisión Nacional de Acreditación consideró que la sustentabilidad de la ARCIS era aceptable, al menos en el mediano plazo, a pesar de que sus deudas por cobrar presentaban una alta morosidad. Además, señaló que la corporación mantenía “una situación de estrechez y fragilidad económica”.

Lo que sucedió a fines de 2012 puede ser quizás uno de los hechos más cuestionables detectados por CIPER en esta investigación. Sobre todo si es cierto lo que afirmó el dirigente Juan Andrés Lagos, y para esa fecha el PC ya preparaba su salida de la universidad. Porque lo que pasó en esos días en una reunión de accionistas de Inmobiliaria Libertad S.A. es precisamente lo que se entiende por lucro.

El 12 de diciembre de 2012 se reunieron los cuatro socios de Inmobiliaria Libertad S.A. El socio mayor era ONG ICAL, representada por Claudio De Negri Quintana, que con 101 acciones tenía el 50,5% de la propiedad. Ediciones ICAL Ltda., cuyo representante era Marcos Barraza, tenía el 25,5%. Con ambas el PC ya controlaba el 76% de las acciones de la inmobiliaria. Además, el partido ya tenía la mayor parte de Inversiones Salvador S.A., que seguía siendo titular del 23,5%. Y Max Marambio, a través de Nazareno S.A., apenas conservaba una acción, equivalente al 0,5%.

El acta de esa sesión indica que Marcos Barraza, presidente del directorio, partió señalando que la venta de Huérfanos 1721 ya se había concretado. Después, informó que la inmobiliaria “no contempla proyectos de nuevas inversiones propias del giro, por lo que no tiene sentido y carece de justificación mantener en caja sumas superiores al capital de $1.600 millones(*). Con esa justificación, Barraza propuso reducir el patrimonio de la sociedad. Acto seguido, De Negri tomó la palabra en nombre de ONG ICAL y pidió aprobar la propuesta “porque su representada requiere dichos fondos para las actividades propias de su institución”.  Así, se sancionó la segunda repartición de utilidades detectada por CIPER en el manejo de la universidad ARCIS.

Los representantes de las cuatro sociedades presentes procedieron a hacer cuentas para calcular el dividendo a repartir: el Fondo de Revalorización del Capital Social de $502.058.485 más el Fondo de Utilidades Acumuladas de $115.407.086. A ello le restaron la Pérdida del Ejercicio: $77.829.923. El resultado se sumó al monto del capital de la sociedad, lo que arrojó un patrimonio total superior a los $2.139, 6 millones. Como la idea era mantener el capital inicial, el excedente fue de casi $540 millones. Ese fue el monto que los socios se repartieron al acordar que se redujera el patrimonio al capital original.

Después de esa repartición, Max Marambio se retiró de la sociedad.

El ADIÓS DEL PC

La Universidad ARCIS no quedó conforme con los dos años de acreditación que le concedieron en 2012. En abril de 2013 la CNA rechazó su apelación. Poco después, en junio, según explicó un reportaje de La Tercera, los socios de su principal sociedad relacionada, la Inmobiliaria Libertad, vendieron a Tanner Leasing S.A. las sedes de calle Huérfanos 1710, 1724 y 1742, y de Riquelme 240. Fue un leasback: Inmobiliaria Libertad entregó los inmuebles a cambio de $1.050 millones. Una cláusula del contrato es que Tanner le arriende con opción de compra a la ARCIS en cuotas mensuales de 835,76 UF (cerca de $201 millones). Si llega a pagar la cuota número 96, la universidad recuperará el dominio sobre los inmuebles.

La venta a Tanner Leasing marcó el fin de la relación comercial entre la inmobiliaria y la universidad. En esa operación, Inmobiliaria Libertad se desprendió de todos sus bienes raíces. Esa fue la fórmula del PC para liquidar su participación en el rubro de la Educación Superior. Para preparar los últimos pasos de esa retirada, el directorio de la ARCIS, aún encabezado por Juan Andrés Lagos y dominado por miembros del partido, solicitó a la consultora Entrepuertos la elaboración del lapidario diagnóstico financiero ya mencionado. Mientras esperaban los resultados, el PC ya trabajaba en la campaña de Michelle Bachelet como un miembro más de la Nueva Mayoría. Debían apurar su desembarco de la ARCIS: si ganaba Bachelet, prometía una reforma educacional que hacía incompatible que un socio de la alianza de gobierno tuviese propiedad sobre una universidad privada.

Cuando el vicerrector de Gestión y Finanzas de la ARCIS, Juan Aramayo, recibió el informe de Entrepuertos, se encontró con resultados desastrosos. “ARCIS carece de sistema integrado de información y gestión, lo que impide conocer los datos reales al interior de la organización”, dice el informe. La crisis fue fielmente retratada por los expertos de Entrepuertos: déficit millonario, deudas elevadísimas -entre ellas US$9 millones por servicios educacionales de posgrado a estudiantes venezolanos- y miles de millones de pesos en activos circulantes que no eran más que pérdidas no declaradas. Tras consultar a los trabajadores de la casa de estudios, los autores del informe dan cuenta de un “generalizado sentimiento de que la estructura actual organizativa dificulta la viabilidad de la universidad”.

Con esa información bajo el brazo, en diciembre pasado renunciaron a la Corporación Universidad ARCIS Juan Andrés Lagos, Jorge Insunza y Daniel Núñez (a esa fecha ya elegido diputado). Cuando en marzo de 2014 Michelle Bachelet entró a La Moneda, hacía ya tres meses que el PC había finiquitado su incursión en el negocio universitario.

Nota de la Redacción: CIPER le pidió en reiteradas oportunidades entrevista a personeros del Partido Comunista, al ex rector René Leal y al actual vicerrector de Gestión y Finanzas de la Universidad ARCIS, Víctor Garrido. En el Partido Comunista recibieron nuestras solicitudes, pero nadie respondió. René Leal rechazó enfático hablar con nuestro equipo y el vicerrector Garrido, si bien en un principio aceptó la entrevista, luego no volvió a responder nuestros llamados.

 

(*N. de la Redacción: en el acta de esa sesión hay un error y en vez de decir $1.600 millones, dice $1.600.000)

 

(Fuente:  http://ciperchile.cl/2014/08/12/crisis-en-la-universidad-arcis-como-entro-y-salio-el-partido-comunista-del-negocio-de-la-educacion-superior/  y selección de Sontag)